Antonia Volcán


Antonia Volcán

 Doña Antonia Volcán 

Nació el 31 de Marzo de 1922 en la región de Capanaparo. Hubo un tiempo en que los indios se alzaron en esas sabanas y su padre tuvo que salir de allá, en ese tiempo que los pobres que salían de Apure  se iba para Barinas y los ricos para San Cristóbal. Por eso Doña Antonia Volcán, llego a Barinas en 1949. Tenía unas manos de sastre y comenzó a trabajar en la sastrería “Bogotá”, pero también, estuvo siempre en el negocio de la cocina. Le cocinaba a las petroleras con la ayuda de su hija Betzaida, siempre compañera.

En 1961abrio un bar, otra nueva oportunidad de subsistir, llamado “Capanaparo”, donde se vendía cerveza, comida, se distraían con el fondo de un arpa, cuatro y maraca, Antonia contrapunteaba en el sitio y en las fiestas, cantaba, tocaba las maracas, el cuatro y bailaba, todo el mundo la escuchaba porque esas casas de los alrededores, solo las dividían los alambres como cercas. Era vecina del Carrao de Palmarito, que cuando la escuchaba, contrapunteaba con ella, hasta que no aguantaba, levantaba el alambre, pasaba al otro lado, entraba al bar y juntos contrapunteaba. Allí se reunían cantores, músicos y compositores como Ángel Custodio Loyola, José Romero Bello, el Cubiro, Ramón Montilla, Reynaldo Armas, Víctor “Gavilán” Brísuela, el viejo Roldán, quien fue que le abrió las puertas de Discomoda para que grabaran, el guate Pedro Sulbarán, arpista, Pollino sute, que se llamaba Juan Farfán, maraquero, Marcelo Quinto, Juan Berrios, cuatrista, Anselmo López, Decidió Mujica, bandolista; Alexis Corona, el Indio Figueredo, Pedro Emilio Sánchez, Eladio Tarife, Omar Moreno, Jesús Moreno, Francisco Montoya, el Pollo de Orichuna, Andrés Mercado y “El Picure” Ernesto Salazar quien  se lucia bailando al lado de María Volcán como pareja.

Todos ellos pasaban días y días en el bar, era tanto, que María tenía un cuarto para todos los hombres, con hamacas por todas partes y en la mañana se levantaba muy tempranito, para hacerle comida a todo ese gentío. Ella les decía: “Ustedes no tienen mujer aquí, pa´ que  me estén llamando, tomen la llave de la puerta”. Sin duda que esta mujer era una demostración de la reciedumbre, una gran intérprete, con una vida llena de sorpresas

María Volcán grabó once canciones en acetato, en 45 revoluciones. La primera vez que grabó se llevó a Anselmo López. Cantaron dos canciones “Mi Guasdualito” y “Represento a dos Estados. Después grabó “Batalla de Carabobo”, “Palma Sola del Recuero”, “llanera tenías que ser”, “Mi nostalgia es una Soga”, “Gabán Solitario”, “Rejoneando Mi Cantar”, “A Pepe Hernández el Jinete” y “Cantares de mi Llano”. Las últimas grabaciones no llego a oírlas, ya que la gran María Volcán murió en el año 1976.

Doña Antonia, fue una mujer recia y ocurrente, viva imagen de la mujer llanera. El Capanaparo fue sin duda, el equivalente a una casa de la cultura criolla, donde los más resaltantes artistas del género, compartían su tiempo y habilidades por el puro placer del conjunto, donde esos grandes artistas se deleitaban, no solamente con la hospitalidad de Doña Antonia y sus hijos, sino con escucharla cantar o tocar las maracas como nadie.

 

 

 

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