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Festividad de San Onofre “El patrono de los desempleados”

San Onofre como se le conoce hoy, nació en la actual Etiopía, bajo excelentes condiciones, pues era hijo de un príncipe y vivió su niñez y parte de la adolescencia en un monasterio de Hermópolis, en la Tebaida Egipcíaca.

Siempre permaneció alejado de todas las demás realidades para las que se formaba y educaba. Hasta que cierto día decidió salir de las paredes que lo mantenían abstraído y pudo observar entre pobreza, la vida fuera de la opulencia y llena de necesidades de los ciudadanos.

Ante esta realidad, San Onofre, ya de adulto decidió renunciar a los derechos principescos que había heredado y apartarse de la comunidad para vivir en soledad y alejado del mundo.

Encontró su sitio ideal en una cueva o ermita entre acantilados, cerca de Göreme, en Capadocia, en la actual Turquía, donde vivió 60 años sumido en profundas meditaciones. Se alimentaba de dátiles y bebiendo agua. Se cuenta que un ángel le llevaba pan diariamente, y los domingos la Eucaristía.

Es el Patrono del principado de Mónaco y de la ciudad de Munich. Es el protector y guía de los tejedores, trabajadores y de los que quieren conseguir la casa propia.

En Venezuela, goza de una enorme devoción y feligresía, la cual tiene como epicentro el templo caraqueño de San Francisco. Allí mismo fue entregado por el ayuntamiento el título de  Libertador a Simón Bolívar en 1813. Muchas son las ofrendas y promesas cumplidas, de las que dan fe la gran cantidad de placas, medallas, fotos, entre muchas otras.

Al entrar por la puerta principal se puede observar el lugar que ocupa este santo, considerado como “El más popular de Venezuela”.

Sus creyentes asisten a una misa en su honor cada 12 de junio y luego participan en una procesión realizada normalmente por los alrededores de la iglesia, donde se coordinan los actos alusivos a la festividad.

Para los practicantes del catolicismo, San Onofre es conocido como el patrono del trabajo. Y es por eso que le rezan una oración especial y encienden una velita amarilla, todos aquellos que no consiguen el empleo deseado, pero algunos expertos religiosos aseguran que “todo es asunto de fe”. Sea como sea, el pueblo lo considera el Santo de los desempleados y por eso participan festivamente en los rituales del 12 de junio, que salen del templo y toman incluso la calle.

CORAZÓN LLANERO MULTIMEDIA

Departamento de Prensa

Oriana Arraiz

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