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Filipinas devolvió 69 contenedores con basura a Canadá

Los 69 contenedores de basura procedentes de Canadá que llevaban seis años en puertos de Filipinas partieron esta semana de regreso a su país de origen después de semanas de tensión diplomática entre las dos naciones.

El gobierno filipino retiró a su embajador y cónsules en Canadá a principios de mes debido a que Ottawa incumplió con el plazo del 15 de mayo para llevarse los desechos.

Tras una larga campaña para lograr que Canadá volviera a aceptar la basura, el presidente filipino, Rodrigo Duterte, decidió la semana pasada ordenar el envío inmediato de la carga. «Baaaaaaaaa bye, como decimos aquí», tuiteó el ministro filipino de Relaciones Exteriores, Teodoro Locsin, con una foto del carguero navegando.

El buque con unas 2.450 toneladas de basura, que se exportó ilegalmente a Filipinas entre 2013 y 2014, hará una breve escala en Taiwán y está previsto que llegue el 22 de junio al puerto de Vancouver, para ser incinerada en la vecina Burnaby.

Cabe destacar que un tribunal filipino declaró, en 2016 ilegal, la importación de 2.400 toneladas de residuos canadienses que se habían etiquetado de manera incorrecta como plásticos para reciclar.

«Agradecemos al presidente Rodrigo Duterte su acción decisiva que ha logrado el cierre satisfactorio de este capítulo sórdido en nuestra historia. Este es un momento de orgullo para todos los filipinos», indicó la presidenta de la Autoridad Metropolitana de la Bahía de Subic, Wilma Eisma.

En el último mes, el presidente filipino elevó la presión sobre el Ejecutivo canadiense para que se ocupara de la repatriación de sus residuos e incluso les amenazó con ir a la guerra.

Activistas ambientales, entre ellos de Greenpeace y EcoWaste Coalition, celebraron la llegada del Bavaria a la bahía de Súbic, y el jueves hicieron un recorrido en una pequeña embarcación con un banderín que decía “¡Filipinas: no es un tiradero!”

Asia se niega a ser “el vertedero del mundo”

El pasado 16 de mayo, Filipinas llamó a consultas a su embajador y cónsules en Ottawa, un día después de que expirara el primer plazo que habían dado a Canadá para sacar la basura, y el domingo prohibió los viajes oficiales de altos cargos a Canadá.

Un día después de esa nueva amenaza, la ministra canadiense de Medio Ambiente, Catherine McKenna, anunció que habían contratado a una empresa Bollore Logistics para extraer de los puertos filipinos de Manila y Subic los 69 contenedores que todavía permanecían allí.

Del total de 103 contenedores que se exportaron a Filipinas entre 2013 y 2014 –que entraron clasificados como «material reciclable» pero contenían basura doméstica, pañales de adultos, periódicos y botellas de plástico–, 26 fueron enterrados en el vertedero de Tarlac, al norte de Manila.

Por su parte, Malasia anunció hace unos días que devolvería 450 toneladas de desechos plásticos a varios países, incluidos Australia, Bangladés, Canadá, China, Japón, Arabia Saudita y Estados Unidos. «Malasia no será el vertedero del mundo», declaró la ministra malaya de Energía, Medio Ambiente y Ciencias, Yeo Bee Yin. «No nos dejaremos intimidar por los países desarrollados».

Durante mucho tiempo, China aceptó los desechos plásticos de todo el mundo. Pero el año pasado dejó de hacerlo repentinamente, aludiendo a preocupaciones medioambientales. Varios países del sudeste de Asia que ocuparon el espacio dejado por China están ahora echándose atrás.

CORAZÓN LLANERO MULTIMEDIA

Departamento de Prensa

Brigitte Galindo

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